La salud psicológica de los jóvenes está con seriedad resentida. De esta forma se desprende del Barómetro Juvenil 2021 del Centro Reina Sofía sobre Jovenes y juventud, que mantiene que el 47,2% de los ciudadanos con edades comprendidas entre los 15 y los 29 años ha experimentado en alguna ocasión ideas de suicidio y el 8,9% padece estos pensamientos de manera recurrente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef ahora apuntan el suicidio como entre las primordiales razones de fallecimientos entre pequeños y jovenes, superando, aun, al cáncer y los accidentes de tráfico.

Este agravamiento de la salud psicológica es consecuencia directa de la pandemia, según apunta Luis Fernando López Martínez, sicólogo general sanitario, psicoterapeuta y codirector ISNISS del programa de Doctorado de Psicología de Salud de la UNED. “La crisis no solo fué a nivel popular, económico y sanitario, sino más bien asimismo y fundamentalmente sensible”, enseña. Este suceso, singularmente perceptible en los jóvenes y jovenes, se hizo ver, apunta este profesional, en el incremento de los cuadros de agobio, trastornos de la conducta alimenticia, ansiedad, depresión, formas de proceder autolesivas y también ideación suicida.

Una facultativa responde a la línea del Teléfono de la Promesa / EFE

Incultos sentimentales

Las comunidades, enorme cobijo a lo largo del forzado aislamiento popular, confinamiento a través de, se convirtieron en ámbito en el que se han creado “formas de proceder digitales de peligro para la integridad física y sicológica de los jovenes, favorecidas a veces por el anonimato, como las derivadas del suicidio o la autolesión en línea”, señala López.

Entre los enormes hándicaps en la salud psicológica de los jóvenes es que sostienen serias adversidades para la expresión de estados sentimentales. “Tenemos la posibilidad de decir que son iletrados sentimentales: no tienen la capacidad de dotar de expresiones los sentimientos, conmuevas y percepciones que desarrollan en sus relaciones, muchas de ellas digitales”, resalta. El lenguaje simbólico de las comunidades, construido por medio de emojis, memes, gifs… “impide el avance de un conveniente vocabulario que deje expresar conmuevas y dotar de sentido y concepto las vivencias percibidas, sentidas y vividas en sus relaciones, complicando la aceptación y también integración importante en los procesos de maduración”.

Una mujer usa su móvil para navegar en redes sociales / EUROPA PRESS

Una mujer emplea su móvil inteligente para andar en comunidades / EUROPA PRESS

Baja tolerancia a la frustración

A ello hay que agregarle las falsas esperanzas que desarrollan las comunidades, que chocan de manera despiadado contra la cruda situación; un nulo análisis propósito de su situación –no tienen idea ver los puntos positivos de su historia—; una baja tolerancia a la frustración; una mermada aptitud de resolución de inconvenientes; y una falta de capacidades sociales en el contacto mucho más clásico. La suma de ello estimula, según este profesional de la salud psicológica, formas de proceder autodestructivas como reguladoras de las conmuevas.

El bullying y el ciberbullying asimismo son fenómenos que influyen de manera esencial en la salud psicológica de la población infanto-juvenil, “un enorme aspecto de peligro que causa formas de proceder autodestructibles y autolesivas”, advierte.

Señales de alarma

Para intentar advertir señales de alarma que nos alerten de ideaciones autodestructibles, Rosa de Arquer Pulgar, sicóloga sanitaria del Teléfono de la Promesa, sugiere a mamás y progenitores buscar instantes compartidos con sus hijos mostrándose libres para ellos: “Desarrollar ocupaciones que sean atrayentes para ellos puede ser una aceptable ocasión para hacer más simple que nos charlen de de qué forma están”. Asimismo, enseñar interés sin evaluar ni cuestionar sus opciones y poner en valor las cosas que les atraen o preocupan. “Si se descubre un estado anímico decaído, hacerles entender que nos encontramos con ellos para lo que precisen o que, si lo eligen, tienen la posibilidad de preguntar con un sicólogo. Muy frecuentemente puede ser mucho más simple charlar de sus intranquilidades con un individuo extraña a la familia”, apuntan.

Dada la incidencia, encontronazo y también predominación que las TIC ejercitan en los originarios digitales, es primordial estar atento a los movimientos de los hijos en el ambiente digital. Distintas indagaciones llevadas a cabo por el emprendimiento ISNISS –uno de sus propósitos es estudiar la viable predominación que los ámbitos digitales logren tener en la autolesión— han lanzado una sucesión de señales que tienen que ser útil como observación de que la salud psicológica de los hijos no pasa por un óptimo instante.

  • Cambio de hábitos y prácticas de empleo de redes o internet.
  • Incremento o disminución del tiempo destinado a la navegación en comunidades o internet.
  • Incremento o disminución representativo de las publicaciones.
  • Cierre de cuentas y concretes de clientes en comunidades.
  • Disminución de las relaciones en línea con amigos y/o familiares.
  • Bloqueo o supresión de personas importantes en concretes sociales (amigos, familiares, seguidores comunes…).
  • Publicaciones por las noches o a horas poco comunes.
  • Publicaciones que indican abandono o apatía hacia las ocupaciones comunes.
  • Cambio “del tono sensible” de las publicaciones.
  • Hashtags # usados por nuestra persona y por sus contactos.
  • Publicaciones con contenido triste, culpable y otros estados de ánimo negativos.
  • Géneros de emojis utilizados en correo instantánea (cuchillos, pastillas, sangre, armas…).
  • Cambio de estilo en las imágenes publicadas (colores, filtros usados, proporción de personas dentro en las imágenes).
  • “Proseguir” de repente páginas o a personas con muchas publicaciones con mensajes negativos.
  • Publicaciones de hábitos irresponsables o autodestructivos.
  • Visitas a webs con contenido prosuicida o visualización de series o foros de discusión con contenido prosuicida o autolesivo.

España: 4.000 suicidios y 80.000 tentativas por año

Entre los enormes mitos que circulan sobre el suicidio es que en el momento en que la persona informa de su intención de quitarse la vida lo realiza únicamente como llamada de atención. Desde el Teléfono de la Promesa son definitivos: “Siempre y en todo momento hay que tomar seriamente a esas personas que expresan que su historia no vale la pena o que desean acabar con sus vidas”. Charlar abiertamente sobre de qué forma se sienten, insiste la sicóloga Rosa de Arquer, “puede hacer más simple desvanecer algo de la tensión que está ocasionando sus sentimientos autodestructibles, empujarlos a reconsiderar su resolución y conocer otras alternativas aparte del suicidio”.

A pesar de que 2022 va a cerrar en España con unas cantidades próximas a las 4.000 muertes por suicidio por año y mucho más de 80.000 tentativas de suicidio cada un año, ubicando el suicidio como la primordial causa de muerte no natural en población adulta y la segunda en población infanto-juvenil, el país no dispone aún de un proyecto estatal de prevención de la conducta suicida. “Entendemos que las políticas y campañas de prevención en temas de seguridad vial han disminuido las tasas de siniestralidad vial. Así como conocemos que países que han creado tácticas y proyectos de prevención nacional de la conducta suicida han disminuido las tasas de suicido. ¿De qué forma posiblemente aún no se esté construyendo en todo el país este demandado y aguardado plan de prevención?”, se pregunta López Martínez.

El constructor del Emprendimiento ISNISS resalta el trabajo de las Comunidades Autónomas, que han elaborado tácticas, guías y proyectos de prevención, y del tercer campo, “reales impulsores de la acción civil para la atención a la conducta suicida y al desafío por suicidio”. “Merced a ellos, a los sobrevivientes y sobrevivientes del suicidio, a los expertos que ya hace décadas trabajan para producir promesa mediante la acción y el saber científico, se prosigue haciendo un trabajo en el mayor problema médico pública al que nos encaramos, como reto y desafío de la sociedad de la cual formamos parte actualizada”, concluye.