El presidente del Senado, Ander Gil, ha asegurado que acata y cumplirá la resolución del Tribunal Constitucional de inmovilizar la tramitación parlamentaria en la Cámara Alta de los cambios en el Poder Judicial pero ha alertado de los riesgos que comporta este modo de seguir del Constitucional.

En una declaración institucional desde el Salón de Pasos Perdidos del Senado, Gil ha manifestado que la suspensión de la tramitación de una ley piensa «un grave quebranto» en el sistema democrático «y nos lleva a todos a una crisis institucional del Estado sin precedentes en nuestra democracia».

Asimismo hizo hincapié en de qué forma el Tribunal Constitucional fué sometido a una «instrumentalización» por la parte de «quienes irresponsablemente trataron de conseguir de él lo que no tienen la posibilidad de obtener del enfrentamiento legislativo frente a las Cámaras» a través de su «utilización tacticista».

«Lo que ocurre el día de hoy va a tener un prominente coste en términos democráticos mañana», ha alertado del mismo modo el presidente del Senado quien, sin embargo, ha aseverado que la democracia «es fuerte» y tiene mecanismos para sobrepasar «las peores crisis» y se mostró convencido de que en este momento asimismo lo va a hacer.

«En esta ocasión asimismo conseguiremos proteger la inviolabilidad y la prevalencia constitucional de las Cortes En general», ha manifestado tras comunicar, como asimismo hizo la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, que una vez acatada la resolución del Constitucional, se van a estudiar las vías para «proteger la autonomía parlamentaria».

Ander Gil interpreta que el día de hoy «es un día insólito para la democracia» por el hecho de que en 44 años de democracia «nunca se había desposeído a las Cortes En general de su capacitad de legislar» tal es así que su inviolabilidad queda «con seriedad comprometida» impidiendo a los representantes de la soberanía habitual ejercer sus funcionalidades.

Ha alertado del mismo modo de que «se da un paso de bien difícil retorno en la humillación de nuestro sistema democrático» y aseguró que en el momento en que se ordena a «tomar parte en el juego democrático» al Tribunal Constitucional «desnaturaliza su función, perjudicando dificultosamente su situación institucional y, por lo tanto, el desempeño del Estado de Derecho en su grupo».