A las puertas de una semana convulsa y no exactamente por la Navidad sin máscaras ni ventanas abiertas, varios de los medios elaborados en Cataluña persisten en la agenda de la reforma del Código Penal, la guerra del Tribunal Constitucional y el espectro del referéndum de autodeterminación. Es un bucle agudo, un laberinto sin salida, un enredo que dispara la tensión arterial del sistema político, bajo riesgo de ictus, infarto e incluso de muerte súbita. 

Mientras que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, afilan las guadañas, los teóricos sopesan las implicaciones frente a una hipotética resolución del Constitucional en oposición a la tramitación de las reformas arbitradas y aprobadas por el PSOE y ERC en el Congreso. Está en duda la votación en el Senado, paso indispensable en el desarrollo de «desjudicialización» y en el desbloqueo del Poder Judicial.

En ese contexto, entre los juristas de referencia de los digitales cariños a la causa independentista, Joaquín Urías, comparece en El Nacional para dar un punto de reflexión y distancia. Urías no acostumbra encajar con la contraparte, los especialistas que vislumbran en los pasos de Sánchez la deconstrucción de España, pero en la entrevista que firma Abel Degà recurre a razonamientos de manera perfecta compatibles con sus contrarios.

«Un segundo gobierno de PSOE y Tenemos la posibilidad de estaría abierto a un referéndum«, es la oración que emplea el referido períodico para titular el artículo de Degà, que muestra de este modo al entrevistado: «Joaquín Urías (Sevilla, 1968) fue letrado del Tribunal Constitucional entre 2004 y 2010. El jurista progresista atiende a ElNacional.cat para charlar sobre la derogación del delito de sedición, la reforma del delito de malversación, la reforma del poder judicial y la oportunidad de festejar un referéndum en Cataluña como el que expone en este momento Esquerra Republicana. En esta entrevista, el asimismo instructor de Derecho Constitucional en la Facultad de Sevilla cree que hechos como el 1-O proseguirán persiguiéndose, carga contra la forma que el PSOE ha nuevo el Código Penal y ve viable una futura solicitud pactada con el Gobierno para elegir el futuro político de los catalanes».

Portada de ‘La Vanguardia’ del 18 de diciembre de 2022

Y en este momento, las cuestiones y respuestas mucho más resaltadas:

Pregunta: ¿Con lo que se ha aprobado en el Congreso, aconsejaría a Carles Puigdemont que volviese a pisar el estado español?
Contestación: No, en ningún caso. En lo más mínimo. En el juicio del 1-O los jueces interpretaron las clases legales de forma extensiva con condenas desmedidas. Si Puigdemont volviese a España, por lo menos sería acusado del nuevo delito de desórdenes públicos agravados y le procurarían la pena máxima. Harían lo mismo con la malversación. No sería culpado a 15 años de prisión, pero a bastantes, sí.
P: ¿Piensa que la sociedad de españa es con la capacidad de comprender los movimientos de Pedro Sánchez con reformas como la sedición y la malversación?
R: La reforma se hizo mal. No por el fondo, sino más bien por la manera. La mayor parte ciudadana sí que podría comprender estos cambios, pero no con la manera y la velocidad que lo hacen. El PSOE está trasladando estos últimos días la sensación de urgencia y de no tomar en consideración los efectos negativos que tienen la posibilidad de tener estas leyes. Semeja una chapuza. Por servirnos de un ejemplo, en la redacción inicial de la sedición se castigaban actos de queja en la calle.
P: Y en este momento, además de esto, el Tribunal Constitucional se metió por el medio. Usted que fué letrado de este tribunal de garantías, ¿de qué manera piensa que se terminará posicionando respecto del recurso del PP?
R: Pienso que hay bastantes opciones de que el primer día de la semana nos hallemos con una suspensión del trámite. Y si eso pasara, nos hallaríamos con una separación institucional al límite nivel, pues el Constitucional aceptaría competencias que no posee con un recurso precautorio anunciado antes que se lesionara ningún derecho.
P: Entre los razonamientos que emplea la derecha de españa para agredir al gobierno de Pedro Sánchez es que los socialistas terminarán admitiendo un referéndum en Cataluña por el hecho de que primero afirmaron que no negociarían una reforma de la sedición, de la malversación y de los indultos; cosa que sí que ha acabado realizando. ¿Es sensato meditar que se terminará festejando un referéndum pactado en Cataluña?
R: Con todo cuanto pasa los últimos días, abrir esta puerta tendría un coste electoral elevado para el Gobierno. No obstante, si en la próxima legislatura volviese a aparecer un gobierno de PSOE y Tenemos la posibilidad de, sí que estaría abierto a un referéndum. Sería bastante posible, pero en este preciso momento es impensable teniendo un año electoral a la visión.
P: ¿Tiene congruencia democrática un referéndum que se deba ganar con un 55% de los votos, como expone ERC?
R: Si bien no lo parezca, es realmente difícil equiparar referéndum con democracia. Un referéndum es un pronunciamiento de parte de la población frente a la otra sección de la población. En consecuencia, siempre y en todo momento hay una minoría que pierde. En los países de nuestro ambiente se procura apostar siempre y en todo momento por la vía del consenso.

Ese consejo de Urías a Puigdemont contrasta con una parte de Joan Guirado en Ok Períodico que especula sobre un hipotético regreso del expresidente prófugo. «Puigdemont pondera presentarse en el Supremo tras el objetivo de la sedición y la rebaja de la malversación», apunta el titular de la nota: «La escapada de Carles Puigdemont puede estar llegando a su fin. Con la reforma del Código Penal, que deroga el delito de sedición y rebaja sensiblemente las penas de la malversación de fondos públicos, el ex- presidente catalán está valorando entregarse frente a las autoridades españolas sin aguardar a que los tribunales europeo y belga fallen sobre la orden de extradición que prosigue en estudio. Su aparato jurídico está aguardando a «la publicación de los cambios» en el Folleto Oficial del Estado (BOE) para tomar la resolución. Eso podría acontecer el viernes próximo. Puigdemont, que desecha ahora moverse a un tercer país si el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) da la razón al Tribunal Supremo, pondera dejarse parar en su entrada a España o personarse frente al prominente tribunal».

Apunta Guirado que Puigdemont solo estaría unas horas en comisaría en el peor de los presuntos: «En el caso de personarse frente al Supremo o ser detenido en un retorno no pactado a España, el tiempo máximo que pasaría en comisaría serían unas horas para ser reconocido basado en la orden de detención y distribución que prosigue vigente en territorio nacional. Acusado de un delito de desobediencia que se salda con una multa».

Alén de la política, lo que semeja preocupar mucho más a los ciudadanos es la seguridad, pero no la jurídica, sino más bien esa que transporta el adjetivo de ciudadana. O mucho más bien la inseguridad. En Barcelona el inconveniente semeja enquistado al sur del Serengueti (la Diagonal), pero los ricos asimismo lloran, como afirmaba la primera telecomedia emitida en España allí por el pleistoceno de los años noventa. 

«Frente vecinal en la parte alta de Barcelona para frenar la última ola de hurtos en casas«, titula La Vanguardia sobre una crónica de Luis Benvenuty que comienza de esta forma: «Un montón de vecinos de la parte alta de Barcelona están hartos de la ola de latrocinios en pisos que padecen ya hace semanas. La sensación de inseguridad ahora les cala hasta los huesos. Mucho más de 200 comunidades de dueños del distrito de Sarrià-Sant Gervasi requieren a las gestiones que aumenten la presión policial sobre unos cacos muy organizados, que redoblen las indagaciones y el control del espacio público, que pongan drones si es necesario… y que reformen las leyes, aceleren el trabajo de los juzgados, terminen con la impunidad de muchos criminales».

Prosigue el artículo: «Por el hecho de que se están ensañando con este lado de la urbe, unos criminales que aprovechan las penumbras de las partes traseras de los inmuebles para escalar por cañerías, alféizares y cornisas hasta el tercer o el cuarto piso, el que no tenga rejas en las ventanas… más que nada a lo largo del crepúsculo. Y en minutos, antes que las alarmas alerten a la policía, silenciosamente, siempre y en todo momento con una gorra y una mascarilla, haya o no alguien en el piso, en ocasiones con detectores de metales, arramblar primordialmente con joyas, relojes y dinero ¿se imaginan la incomodidad que deja comprender que mientras que jugabas con la tablet en el salón un irreconocible escarbaba en tu dormitorio?»

Y: «“Nos encontramos estresados –afirma Carolina Torredemer, la representante de este nuevo movimiento en busca de la seguridad, de las mucho más de 200 comunidades implicadas, de cientos de vecinos enfadados–. Los Mossos nos reconocieron que contamos un repunte de hurtos en casas respecto al 2019, por lo menos los últimos meses en Les Tres Torres. No señalamos a ningún político. Ese no es nuestro juego. Deseamos que las gestiones den a la policía los elementos precisos y que encaren las reformas oportunas. Requerimos juicios veloces, expulsiones, alejamientos… Todo lo mencionado es un reflejo de un inconveniente que en todos y cada vecindario actúa de una manera diferente. Aquí no contamos narcopisos, pero… ¡nos encontramos transformando nuestros hogares en búnkeres! encarcelándonos ¿de esta manera deseamos vivir?”. Rejas, alarmas, cámaras, ventanas dobles, conserjes compartidos, sensores de movimiento en testeras que distinguen un gato de un individuo, focos en la una parte de atrás toda la noche conectados…».

En verdad, la propaganda de compañías de seguridad que garantizan supervisión 24 horas y también hilo directo con la policía están en apogeo. Los datos afirman las experiencias, según apunta El Planeta: «Medran un 24% las violaciones y los abusos sexuales en relación a antes de la pandemia en Barcelona y Cataluña«. El artículo viene con la firma de Germán González, quien redacta que «la estadística señala que en Cataluña han incrementado un 23,8% los delitos contra la independencia sexual, pasando de 2.292 en los primeros nueve meses de 2019 a 2.839 en exactamente el mismo intérvalo de tiempo de 2022. Además de esto, equiparando años, las agresiones sexuales subieron un 30%, pasando de 419 a 545, al paso que el resto de delitos sexuales, como los abusos, nacieron un 22,4%, al pasar de 1.873 en 2019 a 2.294 en 2022. Asimismo suben en Cataluña otros delitos violentos como las lesiones y las riñas, un 21, 68%, de 2.523 a 3.070, y los intentos de homicidio o homicidos, de 142 a 154. Bajan los crímenes consumados de 41 a 39″.

Portada de 'El Mundo' del 18 de diciembre de 2022

Portada de ‘El Planeta’ del 18 de diciembre de 2022

Prosigue el informe; «Una de las cantidades mucho más importantes es la esencial subida de tráfico de drogas, un delito que en los últimos tiempos cada vez está mucho más que se encuentra en Cataluña por la proporción de plantaciones de mariguana que ya están, tanto al exterior como en locales, puesto que es un negocio lucrativo siendo simple de exportar a Francia con poca inversión. Se pasó de 2.007 casos en los primeros tres trimestres de 2019 a 3.015 en exactamente el mismo periodo de tiempo de 2022″.

No obstante, hay delitos cuyo número desciende: «En conjunto, Cataluña registró 366.459 infracciones penales entre enero y septiembre de 2019 y 354.618 en exactamente los mismos meses de 2022, lo que piensa una bajada del 3,23%. Se enseña eminentemente por el fuerte descenso en delitos contra el patrimonio, como hurtos de manera fuerte y también intimidación, que pasaron de 19.372 a 18.513, robos a shoppings, de 24.788 a 20.469, o latrocinios de manera fuerte en domicilios , de 17.081 a 14.726. Asimismo bajaron los robos de 147.392 a 120.531 en lo que llevamos de año y las sustracciones de automóviles, de 7.119 en los primeros 9 meses de 2019 a 5.366, en simultáneo de 2022. Lo que asimismo aumentó en Cataluña si se equiparan los años fueron las demandas por estafa, eminentemente las que se cometen por la red».

Sea como fuere, las terrazas y los sitios de comidas están a rebosar de una clientela alegre y desentendida, igual que los usuarios de las tiendas de mucho lujo del recorrido de Gràcia, según reporta el Ara. El informe es de Maria Ortega: «»Jo no havia vist mai aquest ritme de vendes i aquestes cues, és una bogeria!» És el retrat que fa el responsable d’una de les botigues de grans firmes del passeig de Gràcia de Barcelona del moment dolç que viu el carrer més noble de Barcelona en el que és el seu 200è aniversari. I especialment, diu, les botigues que venen productes de luxe . Algunes parlen d’augments de vendes d’un 20%, un 30% o fins i tot un 50% en comparació amb abans de la pandèmia. Un boom que és especialment evident des de l’estiu, quan ja hi havia cues en molts establiments. I que es dona en un moment de molta incertesa econòmica (que no interfiere els més rics) i quan enfrenta no s’ha recuperat del tot l’arribada de turistes, que ja està només un 3% per sota del 2019 a tota la demarcació, segons l’últim informe de l’Institut d’Estudis Regionals i Metropolitans de Barcelona. Però enfrenta no s’han normalitzat mercats importants, com el rus o el xinès».

Y: «»Estem veient molt cliente nord-americà, que quan ve aquí es troba que els productes li surten més econòmics que al seu país i aprofita i se n’endú més d’un per repartir-lo entre amics i familiars o directament per revendre’l», enseña un venedor. I un altre afegeix que també hi ha molt client asiàtic que compra diferents exemplars d’un mateix producte per revendre’l més car a la Xina. Clients que marxen amb tres o quatre bosses de mà d’aquelles que costen més de 3.000 euros. Però en la radiografia que els comerciants seguidor del client de productes de luxe també hi ha molta població local i cada cop més jove. «Abans aquest tipus de bosses o hurta eren només per a l’elit, ara cada cop més veiem gent jove que ve a gastar-se 400 euros en una samarreta o 3.500 o més en una bossa que portava una influencer a les xarxes», expliquen».

18 de diciembre, santoral: Nuestra Señora de la Promesa, Flananio, Gaciano y Malaquías.