Pere Aragonès y En Comú Podem han cerrado un convenio para los capitales catalanes de 2023. Pero la suma de las dos formaciones no garantiza la aprobación en el Parlament, con lo que el Govern confía en el acompañamiento de PSC y/o Junts per Catalunya para asegurar que las novedosas cuentas van adelante. La CUP, colega de investidura de ERC, salió de la ecuación hace meses.

El presidente catalán y la líder parlamentaria de los recurrentes, Jéssica Albiach, firmarán esta tarde en el Palau de la Generalitat un pacto previsible, ya que ERC había dado prioridad a este partido en las negociaciones. La salida de JxCat del ejecutivo catalán ha difícil los trámites. Pero es que, además de esto, coinciliar las demandas de los recurrentes y de los neooconvergentes, cuyos modelos económico y popular son diametralmente distintas, es casi irrealizable.

Salvador Illa (d) saluda a Pere Aragonès (i) / EUROPA PRESS

Por eso el foco político y mediático esté basado en los socialistas, que en reiteradas ocasiones ha tendido la mano a Aragonès. El veto de Oriol Junqueras a cualquier clase de contacto con el PSC, añadió novedosas adversidades, si bien con el pasar de los años, el presidente de ERC se mostró mucho más maleable.

Según anunció el gobierno catalán, tras la rúbrica de ese acuerdo presupuestario, tanto Albiach como las conselleras de Economía, Natàlia Mas, y de Presidencia, Laura Vilagrà, atenderán a los medios para argumentar ese acuerdo, que reedita el de 2021, en el momento en que ERC y recurrentes acordaron las cuentas en lugar de que los republicanos apoyaran las de Ada Colau en el Municipio de Barcelona.