Del turista se explota todo. Asimismo los datos. Los pasajeros son una esencial fuente de capital para economías como la catalana, pero su dinero no es lo único que atrae a hoteles y demás compañías dependientes de los viajes, poco a poco más cautivados por la información de sus clientes del servicio.

Que una IA (inteligencia artificial) analice los datos de los turistas favorece a los hoteles, que alcanzan mucho más gasto, pero asimismo a los propios pasajeros, que consiguen promociones para los servicios que procuran. Su edad, nivel económico y opciones dicen bastante sobre sus deseos, sea un lugar de comidas italiano o un masaje tailandés en el spa.

Terraza de un hotel de Barcelona / EFE

Venta cruzada

Los algoritmos que desde hace un tiempo sirven a interfaces digitales como Netflix o Spotify a adivinar qué series o canciones nos van a conquistar se ha implementado en los últimos tiempos asimismo en las vivencias presenciales, que cada vez son mucho más phygital o híbridas. Asimismo ocurrió en otros negocios, como los parques de atracciones.

No obstante, el ámbito turístico y hotelero es en España «la punta de lanza de muchas creaciones», en tanto que «es un campo económico fundamental», como recuerda Enric Quintero, asesor encargado de Datarmony. Saber el perfil de los visitantes –ejecutivos, familias, parejas…– deja a los establecimientos modificar «excursiones», «sendas», vivencias que «no vendían» y, al fin y al cabo, integrar la «venta cruzada» para «acrecentar el ticket medio de cada individuo».

Un spa en un hotel de lujo en Málaga, punta de lanza del turismo 'experience'

Un spa en un hotel de gran lujo en Málaga, punta de lanza del turismo ‘experience’

Promociones adaptadas

Héctor Martín, vicepresidente de Ventas Globales de Voxel, reafirma que el régimen de datos «tiene utilidad» en un destino de vacaciones como España. «Si tienes una aceptable administración de los datos, te deja interaccionar con el cliente antes, a lo largo de y tras la estancia, andas impactando en su experiencia», apunta.

«El sistema de un complejo turístico con geolocalización sabe que andas a 50 metros de un lugar de comidas preciso», ejemplariza Martín, tal es así que «se puede producir un mensaje que le afirme al cliente que en el lugar de comidas tienen una oferta de 2 por uno». «Si sabes que el cliente intentó reservar en un lugar de comidas japonés y se encontraba lleno, si se libera una mesa, te informará por si acaso te resulta interesante reservarla», añade el directivo.

Piscina del hotel Don Carlos Leisure Resort & Spa en Marbella / EFE

Piscina del hotel Don Carlos Leisure Complejo turístico & Spa en Marbella / EFE

Peligros

Mateo Ramón, responsable informático del conjunto hotelero Piñero, resalta que «en los últimos seis años los datos han cogido mucha relevancia para gobernar las compañías y para entender a los propios clientes del servicio». «Por el momento no hay un producto genérico para todos», insiste Ramón, que cree que este mayor conocimiento deja asimismo «arreglar inconvenientes» antes que el visitante deba quejarse.

Pablo Carrillo, directivo de Ventas de Logicalis, que trabaja para el campo turístico ya hace décadas, piensa que la pandemia aceleró la digitalización hotelera, que se ha debido actualizar y transformarse en vanguardista «por el hecho de que los canales de venta cambiaron». Las fuentes consultadas coinciden en las ventajas económicos y para el cliente del buen empleo de los datos, si bien alertan de los peligros de descontrol de la información en el momento en que esta se externaliza a terceras compañías de poca seguridad.