Las novedosas tecnologías, y con ellas la irrupción del comercio on line, dieron un vuelco a la manera de llevar a cabo las compras, con originales herramientas para lograr elegir mejor, de forma sencilla y con mayor tranquilidad. ¿Pero de qué forma transformarnos en usuarios capaces del siglo XXI y eludir un consumo impulsivo que puede dañar nuestra economía personal? 

El cliente capaz (popular como smart shopper, en inglés) es un individuo que busca la mayor proporción de información viable para tomar la resolución mucho más correcta sobre el bien o servicio que desea comprar. En estos momentos, alguno puede ser un smart shopper. Es muy frecuente tener un móvil, tablet u computador libre cualquier ocasión del día para entrar a las tiendas en línea y apreciar todas y cada una de las promociones que hay equiparando costos que se ajusten a cada presupuesto.

Las comunidades, un escaparate

Se calcula que mucho más del 75% de los navegantes en el planeta, con edades entre 16 y 64 años, han comprado recursos y servicios de manera en línea. Y mucho más del 90% del total han visitado en alguna ocasión una web de ventas en línea, de los que cerca del 70% lo realiza por medio de una app instalada en su dispositivo móvil inteligente o tablet.

Además de esto, mediante los medios, las comunidades, las estaciones de autobús, los escaparates de las tiendas, etcétera., se promueve un sinnúmero de productos y servicios de todo género, con lo que la tentación de obtener es mayor y incesante. Banco Santander da una secuencia de consejos para ser un genuino cliente capaz y no ceder a las tentaciones.  

Autocontrol y ahorro

Primeramente, hay que tomar en consideración si enserio se precisa obtener un producto preciso. Este punto es escencial, en tanto que el smart shopper se identifica por el autocontrol y por tener visibles sus motivaciones de compra. Al tratarse de un individuo informada, conoce realmente bien tanto las peculiaridades del producto como la necesidad y empleo de este, con lo que es mucho más bien difícil ser presa de los impulsos o de los llamados cortes financieros.

Asimismo es esencial equiparar los costes. En la actualidad, comprender el valor del mismo producto en distintas tiendas es muy ágil merced a Internet. Se puede entrar a múltiples páginas o emplear alguna herramienta digital de comparación de costos. De la misma forma, es aconsejable tener presente cuál es el valor habitual de lo que se desea obtener para contrastarlo en el momento en que lleguen los descuentos o las temporadas de promociones, como el Black Friday o las rebajas de enero.

La entidad cantabria asimismo sugiere explotar los puntos o recompensas. Un smart shopper que se precie busca el mayor ahorro viable sin abandonar la calidad, con lo que recurre a los programas de fidelización para conseguir mejores condiciones. Por norma general, hablamos de las compras recurrentes en fabricantes o tiendas ciertas que se transforman en puntos y que, por su parte, se tienen la posibilidad de cambiar por descuentos, modelos, regalos, etcétera. Asimismo se puede entrar a recompensas por abonar mediante un procedimiento concreto o por emplear un código de descuento, entre otros muchos. 

Información y seguridad 

El cuarto consejo de Banco Santander es preguntar las comentarios que tienen los artículos que atraen como buen punto de inicio para detectar si cumple, o no, con las esperanzas que tienes. En la web de los desarrolladores o comerciantes es recurrente localizar especificaciones sobre el estado del producto, votaciones de la atención al usuario, incidencias o errores, y otra información aportada por los propios clientes. 

Y, finalmente, advierte sobre la relevancia de efectuar los pagos o transferencias siguiendo las sugerencias de ciberseguridad. Los usuarios capaces se sostienen informados y tiene el saber preciso para eludir, en buena medida, ser víctimas de estafas o fraudes que pongan bajo riesgo sus datos bancarios y personales o su dinero. Para esto, es requisito revisar que la web donde navegas integre el protocolo “https”, que la barra de direcciones tenga un candado, seleccionar claves de acceso seguras o eludir abrir y también interaccionar con los mails, mensaje de texto o mensajes de Whatsapp sospechosos.

Consumo responsable

Pero no se habla solo de obtener con cabeza, escapar de costos insignificantes o buscar la calidad. El smart shopper se preocupa por tener unos hábitos de consumo saludables y sostenibles; o lo que es exactamente lo mismo, consumir de forma responsable, sabiendo criterios medioambientales y sociales.

Por servirnos de un ejemplo, en el momento de obtener un dispositivo electrónico es común que una de sus opciones sea preguntar el mercado de segunda mano o de artículos reacondicionados. Allí puede hallar productos que complacen sus pretensiones por un menor precio, al tiempo que ayuda a la preservación de los elementos naturales.

Consejos

En la página de Finanzas para Fatales, el software de educación financiera que fomenta el Santander, se proponen diez consejos que hay que tener en consideración en las compras de segunda mano para eludir que nos den gato por liebre.

Otro hábito es el precaución de la salud financiera: entender regentar el capital, achicando peligros como el sobreendeudamiento derivado de las compras excesivas y planeando con cierta antelación sus compras, por medio de un presupuesto, entre otros muchos métodos.

En la situacion de decantarse por financiar las compras, una herramienta muy popularizada tanto en la economía doméstica como entre las pequeñas y enormes compañías, es esencial fijarse primordialmente en 4 puntos: el tiempo pactado para su devolución, el pago de los intereses que hay que enfrentar, las comisiones -si las hubiese- y el importe de las cuotas. En este sentido, si tras valorar todo aún quedan inquietudes sobre la conveniencia o no de financiar una compra, eminentemente las de pequeño o mediano valor, el Santander recomienda utilizar una regla realmente simple: si el tiempo de financiación es mayor a la vida útil del producto o servicio que deseamos obtener, probablemente la financiación no sea una gran idea.

Este sería la situacion, por servirnos de un ejemplo, de obtener una suscripción a una interfaz de contenidos en línea que dura tres meses y financiarla a seis. La suscripción expiraría en el momento en que la deuda solamente esté en el medio del tiempo pactado. Esto es, proseguiríamos pagando por un producto o servicio que no usamos. En esta situación, es preferible reunir el dinero con anticipación y eludir una deuda superflua.