El Athletic Club sigue con su buena activa a residencia tras sobrepasar a un Elche (1-4) que prosigue sin comprender lo que es ganar esta temporada y que se vio desaparejado por el juego ofensivo de su contrincante a lo largo de la sección primera.

El grupo vasco aprovechó la movilidad de sus atacantes y la fragilidad protectora local para dejar sentenciado un acercamiento que se igualó, si bien solo en experiencias, a lo largo de la segunda parte, en el momento en que el Elche tiró de orgullo y el Athletic se dejó llevar por el marcador.

Todo el entramado táctico desarrollado por Francisco Rodríguez, el técnico local, para asombrar al Athletic, con un trivote en el medio campo, brincó por los aires en los primeros minutos.

El grupo de Valverde tuvo una escenificación ambiciosa, monopolizando la posesión del balón, y la movilidad de sus puntas destrozó completamente la defensa local, más que nada por los costados.

En unas de sus primeras llegadas, una combinación entre Muniain y Berenguer concluyó con un centro al área que el principiante Nico Fernández remató a la red frente a la presencia del mayor de los Williams.

Sin tiempo para reaccionar, el Athletic volvió a asombrar a la defensa del Elche. Esta vez fue Nico Williams, una pesadilla para la defensa ilicitana, el que cayó derruido frente Roco en el momento en que se disponía a afrontar a Badía.

El colegiado, con la asistencia del VAR, terminó señalando un penalti que Sancet se ocupó de editar.

En pleno festival bilbaíno, y con el Elche sin levantarse de la lona, Nico Williams volvió a dejar en prueba al principiante Nico Fernández, al que sorteó con extrema sencillez para publicar un tiro configurado al ángulo.

Era el minuto 22 y el partido ahora se encontraba resuelto (0-3). El Elche procuró reaccionar con la entrada de Ponce por Mascarell y un regreso al sistema 4-4-2.

Gumbau, con un tiro lejano, pareció despertar a su aparato, pero cada ataque del Athletic prosiguió siendo una pesadilla.

Iñaki Williams dispuso de 2 visibles oportunidades de gol y Muniain vio como el colegiado le anulaba un gol por fuera de juego. Antes del reposo, Berenguer, otro de los relevantes, aprovechó una exclusiva parálisis protectora del Elche para anotar el cuarto.

Tras el reposo, el técnico del Elche logró reaccionar a su aparato con un doble cambio. La relajación visitante y el cariño propio local asistieron a equilibrar las fuerzas.

Ponce estuvo cerca de descontar tras una enorme jugada de Lirola, pero el palo y Badía, en 2 acciones sucesivas, asimismo impidieron al Athletic anotar el quinto.

La relajación del grupo vasco se puso de manifiesto en una pérdida de balón en defensa que aprovechó Boyé para ayudar a Ponce, quien logró el gol del honor.

El partido se equilibró, con llegadas y oportunidades en ámbas áreas, y el Elche aprovechó la coyuntura para cerrar la hemorragia protectora y reconciliarse con su afición, que había abroncado a los players en el reposo.