El hotel Fairmont Juan Carlos I de Barcelona pende de un belicoso banquero de inversión. El cinco estrellas, que fijó su reapertura para octubre, está atado a Tony Chedraoui, el principal creador de Tyrus Capital. El ejecutivo ha prometido a la marca canadiense que seguirá adelante de la explotación, si bien no acaba de cerrar ni la adquisición ni la reactivación del complejo turístico de mucho lujo ubicado en el radical sur de la avenida Diagonal. 

El Fairmont Juan Carlos I Barcelona, propiedad de la familia saudita Ben Nasser / CG

Es lo que comentan fuentes del ámbito alojativo. Destacan que el financiero «actúa como siempre y en todo momento hace: asegurando bastante y concretando poco». Mencionan, por servirnos de un ejemplo, a los sueldos de la plantilla del Fairmont, que aún tiene a unos 300 trabajadores en nómina de los cerca de 500 que constaban como asalariados. Llevan mucho más de un par de años damnificados por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) y su situación es agobiada, como explicó este medio. 

El ex- de Lehman se posiciona

Los interlocutores consultados señalan a que el asimismo exdirectivo del banco estadounidense Lehman Brothers movió ficha en 2 planos. Primero, se ha posicionado por la vía de «los pactos de préstamos y de deuda subrogada y de una carta de deber de la familia Ben Nasser, dueña del edificio». Los saudíes tratan de salir «de manera agobiada» del nudo «financiero, laboral, fiscal, institucional y turístico» que representa el Fairmont. 

Tras posicionarse como cliente, el ejecutivo ha sostenido a los representantes de los trabajadores que «busca reabrir y pagarles, ya que tiene un convenio con el municipio». También, Chedraoui ha asegurado que Fairmont asimismo proseguirá como marca explotadora del único hotel que tiene en España.

Desconfianza

Sin embargo, desde el campo alertan de que «no es la primera oportunidad» que asegura cosas afines que jamás se llegan a realizar. «Es experto en activos y compañías con arduos problemas económicos y en especial en quiebra», expresan. Sin embargo, «no expone nada, asegura bastante y contrata siempre y en todo momento a buenos abogados». 

En la situacion del Fairmont, Chedraoui habría tomado asimismo esta dirección de supervisar el peligro. «Prosigue instalado en su villa de 1.000 metros de Londres sin venir a Barcelona y cerrar la operación», lamentan. 

Un aparato legal de altura

Eso sí, el asimismo «CIO y director ejecutivo» de Tyrus confía en un aparato de abogados de primer nivel, «de los que cuestan 500 euros la hora». Los letrados le representan frente al comité de compañía. ¿Con qué estrategia? «Nos ningunea de froma sistemática», lamentan los sindicalistas del conjunto. «Semeja que piensa que somos una panda de vagos que escogemos no trabajar o cobrar en negro en el momento en que Barcelona está en pleno boom turístico tras la etapa dura de la pandemia del coronavirus», critica otro usado. 

Exactamente, esa agresividad que exhibe Chedraoui le antecede como reputación. «Ha prometido a los saudíes liberarse del inconveniente y que, a cambio, le obsequien el hotel u otra recompensa, como un pago». Desde el campo financiero madrileño, donde el inversionista ha protagonizado otras operaciones lamentan que el entusiasmado «encarne lo malo de los mal llamados fondos buitre».

El municipio, de perfil

En este tablero, los conocedores de las negociaciones resaltan asimismo la posición del Municipio de Barcelona. «Es dueña del lote del Juan Carlos I –una concesión que vence en 2039– y no desea mucho más hoteles de gran lujo, con lo que se puso de perfil», apuntan. Los interlocutores recuerdan los proyectos frustrados del Four Seasons en la Torre Deustche Bank de recorrido de Gràcia, el día de hoy pisos de gran lujo, y el Hyatt de la Torre Glòries, transformada en áreas de trabajo. 

«Sin refererir el combate del gobierno municipal contra los cruceros o todo lo que este relacionado a la industria del visitante», añaden. La situación municipal, destacan las voces consultadas, no ha facilitado que la operación llegue a buen puerto. 

Propiedad saudita, administración canadiense

Cabe rememorar que el Fairmont Juan Carlos I está en la cartera de la familia saudita Ben Nasser. El activo era una apuesta personal de Turki bin Nasser, pero el fallecimiento repentino de este en 2020 aceleró su venta, ya que sus descendientes no están apasionados en él. Con la pandemia, este complejo turístico urbano con 25.000 m2, piscina, jardín y spa, y que explota Fairmont, quedó cerrado. Y sus trabajadores, entraron en un ERTE. 

Arrastran esta situación ya hace mucho más de un par de años, mientras que ciertos pretendientes pasaron por el complejo sin que ninguna de las compras estudiadas llegara a buen puerto. Uno fue Apollo Global Management, que sondeó la adquisición, pero la adquisición naufragó. Después, el municipio acordó que no ampliaría la concesión, brindada en ocasión de los Juegos Olímpicos de Barcelona y que vence en 2039. Como explicó este medio, Tyndaris, un fondo inmobiliario de Tyrus, es en este momento el primordial entusiasmado en el activo. Pero su hombre plenipotenciario no remata la operación. Deja el único hotel de cinco estrellas enorme lujo de España cerrado a cal y canto.