No hay año nuevo sin libro nuevo. Es como un sello, una vitola propia que le caracteriza a Ángel Viñas Martín, el mucho más prolífico de los historiadores españoles de siempre. Algo a eso que este intelectual de raíces y sentimientos rodenses no entrega ninguna relevancia. «Yo hago lo que pienso que en conciencia debo realizar y no me importa lo que hagan mis colegas», como enseña a La Tribuna con la humildad que la caracteriza. Y sucede que pese a las varias proyectos sobre lo acaecido en España rápidamente antes, en y tras la República, que sumanmiles de páginas tenía algo tal como una espina clavada. Y a ella tiene relación en parte con su nuevo y voluminoso libro, Oro, guerra, diplomacia. La República de españa en tiempos de Stalin, que presentará el próximo día 1 de febrero en el Ateneo de La capital de españa. Una obra que transporta gestándose ya hace mucho más de medio siglo, como confiesa, en tanto que de entrada proviene de sus primeras indagaciones, que realizó por indicación de otro economista que tras la desaparición de Franco sería vicepresidente del inicial gobierno de la democracia, Enrique Fuentes Quintana, y creador del milagro del acuerdo con todos y cada uno de los partidos que fueron los Acuerdos de la Moncloa. Su propósito -sobre el que después Viñas ha anunciado un libro y está en el centro de su conocida trilogía sobre la República en guerra que escribió con nuevos documentos republicanos y soviéticos entre 2005 y 2009 – fue  el popular oro de Moscú, centrándose en los papeles del Banco de España y del Ministerio de Hacienda.
De aquella tarea estudiosa salió un par de años después un libro que retiró la censura, del que logró quedarse con 2 ejemplares, uno donado recientemente a la Biblioteca de La Roda. «Entonces, proseguí por mi tiene papeles del embajador republicano en Moscú que absolutamente nadie conocía. Hice una versión mucho más gran en 1979, que está superagotada. Pero no quedé contento ni satisfecho totalmente pues había todavía varios huecos». Conque desde 2014 fué compendiando mucho más papeles soviéticos y de otras procedencias para desentrañar los 4 misterios que todavía quedaban y que llenan 2 episodios en este reciente libro. 
«Jamás hay historia determinante, pero los misterios están en este momento realmente bien ubicados, en espera de que los rusos respondan, si argumentan. De cualquier manera, van a tener bien difícil contradecir las declaraciones que he documentado». Sí que le extraña que los historiadores españoles jamás se interesasen por este polémico tema: «Fueron inútiles de ir tan lejos como servidor. Las cuestiones que quedan por aclarar las he correcto reiteradamente. No van a poder resolverse ahora con documentos españoles». 

 

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