El pasado 2022 fue un año positivo para el Zoo de Barcelona, que no solo elevó un 20% sus cantidades de asistencia en relación a las del año previo sino asimismo dejó atrás el efecto de la crisis de la pandemia al sobrepasar la afluencia anterior a la irrupción del Covid-19.

Las instalaciones han recibido a 740.000 visitantes el año pasado, algo mucho más de un 4% sobre la afluencia en 2019, el último año antes del coronavirus. 

Nuevo modelo

Además de esto, un total de 23.192 familias y 81.447 integrantes aparecen como integrantes adscritos del Zoo Club, con lo que la cifra de asociados se eleva un 65% sobre las registradas antes de la pandemia, según figura en un aviso del Municipio de Barcelona

El Consistorio asigna esta evolución al nuevo modelo de negocio instaurado en el parque zoológico, mucho más enfocado en ocupaciones distintas y en llevar a cabo mucho más partícipe al visitante con vistas a prosperar su experiencia de cliente.

Fomentar la biodiversidad

En esta estrategia se enmarcan proyectos como el estreno de Espacio Invertebrado o el Centro de Hallazgo de los Dragones de Komodo. Las ocupaciones asimismo quieren la promoción del respeto a la biodiversidad.

Laia Bonet, tercera teniente de alcalde del Municipio y presidenta de la Fundación Zoo, cree que el cómputo de 2022 piensa la mejor exhibe de la buena acogida que tuvo este nuevo modelo, con el foco puesto en la educación, la conservación y la investigación.

Futura reserva de animales

Con vistas a reforzar en este sendero, el año pasado se desmontó el viejo Aquarama, cuya inauguración data de los últimos tiempos 60, para asignar el espacio que ocupaba a una reserva de animales.

Entre los objetivos del centro es sensibilizar a los ayudantes sobre la necesidad de proteger la fauna y sus hábitos naturales, singularmente en lo referido a las especies en extinción.