El Parlament de Cataluña ha aprobado este miércoles su Presupuesto para 2023, que sube a 66.956.190 euros –lo que piensa un incremento del 2,13% con en comparación con año previo–, con los votos en pos del PSC y ERC, la abstención de Junts, Ciutadans (Cs) y PP, y el rechazo de Vox, En Comú Podem y la CUP, en la mitad de una disputa por el cuidado de las dietas de movimiento que perciben los miembros del congreso de los diputados, y que no tributan a Hacienda.

Y sucede que las cuentas del próximo año prosiguen sin solucionar una cuestión que ha provocado polémica en los últimos tiempos en la Cámara catalana, de manera especial a lo largo del confinamiento por coronavirus: las llamadas «indemnizaciones por costos de viaje y movimiento»: unas dietas que cobran los miembros del congreso de los diputados, que no están sostienes a IRPF y, por consiguiente, no tributan en el total de su remuneración.

El año pasado ahora se propuso una viable reforma a fin de que estas dietas se incorporaran al salario y quedaran sostienes al IRPF, si bien asumiendo el gravamen a fin de que no supusiese ninguna modificación en alza ni a la baja de la remuneración total de los miembros del congreso de los diputados.

Frente la carencia de acuerdo para impulsar su reforma, el Presupuesto para 2023 establece que parte de estas dietas pase al salario de los miembros del congreso de los diputados –que sí que paga– en cumplimiento del Reglamento, que insta a achicar paulativamente estas indemnizaciones para que pasen a la asignación fija; en 2023, esa parte va a ser el semejante a una mensualidad.

Denuncian que son un «privilegio»

En el momento de palabra, En Comú Podem y la CUP se enseñaron muy críticos con el cuidado de estas dietas. La miembro del congreso de los diputados de los comuns, Susanna Segovia, ha instado a los conjuntos a llegar a un convenio para terminar al «privilegio» que, a su juicio, suponen, y protege someterlas a tributación.

Con ella ha coincidido la miembro del congreso de los diputados de la CUP Eulàlia Reguant, que ha lamentado que su partido ha anunciado tres ocasiones una propuetas para «emprender el tema de los regímenes y las indemnizaciones» y ha recibido el «silencio» como contestación. También, ha lamentado que estos desplazamientos a veces no se hacen: «Es un escándalo que se paguen los regímenes y desplazamientos de desplazamientos que no hacemos los miembros del congreso de los diputados y miembros del congreso de los diputados». 

División

Desde Junts, Jordi Munell asimismo ha lamentado que las cuentas hayan buscado «pasar página» sobre la reforma de los regímenes y ha afeado que no integren el aumento agregada del 1,5% sobre salarios decretado por el Estado.

Sobre esto, Raquel Sans, de ERC, dijo que «llama la atención el cambio de rumbo y posicionamiento político de ciertas formaciones», recordando que Junts votó en pos del presupuesto en la Mesa ampliada, y se ha abierto a seguir aprendiendo de qué forma regularizar los regímenes, exactamente la misma el socialista Òscar Ordeig.

Por la parte de Vox, Joan Garriga ha defendido achicar la aportación a los conjuntos parlamentarios de 12 a 6 millones para prestar «un ademán a la ciudadanía de que sus impuestos no se malgastan en antojos políticos», y remover el Consell de Garanties Estatutàries, la Sindicatura de Comptes y el Síndic de Greuges.

Altos salarios

El Parlament catalán se encuentra dentro de las instituciones con mejores retribuciones del Estado. Su previo presidenta, Laura Borràs (JxCat) –suspendida al estar pendiente de un juicio por presunta corrupción– tenía una remuneración de forma anual de 155.570 euros. Específicamente, Borràs ingresaba prácticamente 10.000 euros por mes –9.899,64, para ser precisos– por 14 pagas por año. Una cantidad que se desglosaba de la próxima forma, según los datos del régimen económico del Parlament de 2020: 7.931 euros como sueldo base por mes; otros 1.592,6 euros como complemento por mes por cargo de representación; y 375,9 como habitante en Barcelona. Unas remuneraciones a las que se agregaba otra mucho más agregada: 16.975,56 euros en término de «indemnización para costos de viaje y desplazamientos». Esta última gratificación es la que está exenta de tributación a Hacienda.

Con todo, el sueldo de Borràs fue algo inferior al de su antecesor en el cargo, Roger Torrent (ERC), que al tener su vivienda a una distancia de entre 81 y 190 km de Barcelona, tenía una remuneración de forma anual de 164.372,4 euros. Un número que prácticamente triplicaba lo que percibía un diputado raso: 63.143,4 euros.

Subida del 2% de los sueldos del personal

Volviendo a los Capitales de 2023, por lo relacionado a los sueldos de los trabajadores del Parlament, estos van a subir un 2%. Las cuentas asimismo prevén actualizar equipos y llevar a cabo reformas en el edificio.

También, el pleno del Parlament asimismo ha aprobado las cuentas del Consell de Garanties Estatutàries (3.459.391 euros), la Sindicatura de Comptes (13.683.154,51) y el Síndic de Greuges (7.159.935,76 euros) para 2023. Todas y cada una ellas van a ser remitidas para ser incorporadas a los Capitales de la Generalitat para 2023.