La «sonrisa de Barcelona» se jubila. De esta manera, tan breve como hermosa es la oración que sintetiza la historia de Joan Bayen Pérez, el popular Mr. Pinotxo del Mercado de la Boquería. Tras 75 años tras la barra del Pinotxo bar, Bayen se convirtió en toda una institución en el planeta de la restauración en Barcelona. En este momento, a sus 89 años, cuelga finalmente el delantal y pasa el testigo a su sobrino Jordi Asín, acompañado de su mujer, María, y también hijo, Didac.

Indudablemente, Catalina Pérez, madre de Juanito —como varios mencionan a Bayen– jamás imaginó lo que hallaría en Barcelona, esa localidad a la que llegó caminando a través de su padre, allí por los años 20, desde Grutas (Almería). Años después, Catalina abriría el bar Pinotxo, en el Mercado de la Boquería, un espacio parcialmente pequeño, que conquistaría el paladar y el corazon de individuos tan de todo el mundo como Jean Paul Gaultier: «Nos llamaba desde París informando de que venía, a fin de que le guardásemos una langosta», cuenta Didac, con orgullo. Asimismo Richard Gere, Woody Allen, Flavio Briatore o Michael J. Fox, entre otros muchos, saltarían el charco y se sentarían en el bar Pinotxo a probar el popular Cap i Pota o los garbanzos con butifarra negra con los que este lugar ha seducido a la mitad del planeta.

Cap i Pota / PINOTXO

Garbanzos : PINOTXO

Garbanzos / PINOTXO

Un fenómeno

«Juanito es una institución en la Boquería, un fenómeno», enseña a Crónica Global un paradista del emblemático mercado, Àlex Vila. «Fíjate si es grande, que llevó la antorcha olímpica en Barcelona’92, desde Liceo hasta pasada la Boquería«. Al día después, recuerda este compañero, «se paseó por todo el mercado con la antorcha encendida mientras que todos le aplaudían y vitoreaban» . Y sucede que lo de las carreras Mr. Pinotxo siempre y en todo momento lo llevó en la sangre. ¿Sabían que fue entre los primeros de Barcelona en correr la maratón de Novedosa York, o que cada día, tras su día, salía a correr entre 30 minutos y una hora?. 

Joan Bayen con la antorcha olímpica que portó en Barcelona 92 / CEDIDA

Joan Bayen con la antorcha olímpica que portó en Barcelona 92 / CEDIDA

Àlex Vila tiene 2 paradas y cientos y cientos de recuerdos en este mercado, varios de ellos al lado de Joan y, raramente, en todos hay una sonrisa, o 2, o tres. Asimismo «un pulgar hacia arriba», cuenta entre risas, refiriéndose al acto reflejo que siempre y en todo momento tuvo Mr. Pinotxo de alzar el pulgar en las fotografías. «Siempre y en todo momento la liaba, el tío«, bromea. «Recuerdo en el momento en que veía a un chaval solo sentado, hacía por sentarle al costado a una mujer». De este modo, «cuántas ocasiones festejó los 4 o cinco matrimonios que habrán surgido de sus peripecias en el Pinotxo«, cuenta Vila. 

Baso de la Boquería

Si hay alguien que ha vivido a lo largo y ancho de su historia cada centímetro y minuto de la Boquería es Joan Bayen, un señor bajo con delantal y pajarita negra que ofreció a lo largo de décadas los platos mucho más sabrosos y los cafés mucho más reconfortantes habidos y por haber a vecinos y visitantes. En verdad, «en el momento en que el mercado no tenía horarios, abría a ámbas o a las tres de la madrugada para ofrecer de cenar a los artistas y espectadores que salían del teatro«.

El Pinotxo es una institución gastronómica en Barcelona y como tal, fué visitada y alabada por chefs de reconocido prestigio. Ferran Adrià, José Andrés, Karlos Arguiñano o Chicote son solo varios de los semblantes populares del planeta gastronómico que se han entusiasmado por la tarea del Pinotxo, un pequeño rincón de Barcelona que reluce con luz propia, en el Mercado de la Boquería. Ahí, en ese rincón, la cuarta generación levanta cada día la persiana con exactamente la misma ilusión con la que lo vino realizando todo este tiempo el tío Joan. «En el Pinotxo éramos tres pilares: mi tío, mi madre y yo», cuenta Jordi Asín, quien sigue adelante del negocio. Eso sí, preservando la esencia de Juanito, por el que los clientes del servicio no cesan de preguntar. «Más que nada, mujeres», bromea su hijo, Didac.     

Pinotxo bar en 1952 / PINOTXO

Pinotxo Bar en 1952 / PINOTXO

Joan junto a sus familiares en el Pinotxo / CEDIDA

Joan al lado de sus familiares en el Pinotxo / CEDIDA

«La sonrisa de Barcelona»

Hasta la actualidad se mencionó de platos exquisitos y cafés memorables. No obstante, si hay algo que continuará por siempre y en todo momento entre los muros de la Boquería es la sonrisa de Joan, un acompañante que no faltó nunca a ninguno de sus platos y que, probablemente, sea el bien mucho más apreciado de esta parada gastronómica. «La sonrisa de Barcelona», de esta forma llamó a Mr. Pinotxo el cofundador de EmblemàticsAlberto Mejías, y de esta manera lo fué corroborando todas la gente preguntadas por este medio sobre su tarea en el popular mercado

El cofundador de Emblemátics le lleva la copa a Mr. Pinotxo / CEDIDA

El cofundador de Emblemàtics transporta a Mr. Pinotxo la copa de la Liga y la Copa del Rey del Barça en el transcurso de un homenaje / CEDIDA

Mejías, que llevó en lo personal entre las copas del FC Barcelona a Joan en el transcurso de un homenaje, ha señalado a Crónica Global la relevancia de poner en valor esas personas que con su esfuerzo convirtieron sus negocios en un icono y en un elemento indispensable en la fotografía de Barcelona. «El Pinotxo y su familia son entrañables y muy buenas personas. Se meritan lo destacado», insiste el cofundador de Emblemàtics, quien recuerda a este medio una anécdota muy entretenida de Juanito tras la barra: «En el momento en que venían los Rolling Stones lo pasaba mal por el hecho de que no paraban de soliciar y soliciar, y él tenía la duda si servirles o no, pues no sabía si le iban a abonar». De este modo, con una sonrisa debía terminar este pequeño informe sobre Joan y su Pinotxo, bar del que en este momento va a poder gozar sin delantal, ni pajarita, y del otro lado de la barra.