En el último mes del año de 1982, el Consejo de Ministros encabezado por Felipe González acordó una jornada de trabajo máxima de 40 horas por semana. No obstante, la predisposición tardó en ingresar en vigor, ya que apareció en el BOE el 29 de junio de 1983. Suponía una reducción del tiempo de trabajo de 2 y tres horas para los usados cuyo horario era partido y continuo, respectivamente.

La novedosa medida instituyó una día estándar de ocho horas del día a día y cinco días de trabajo por semana. La primera predisposición ahora se encontraba vigente desde el 9 de octubre de 1919, siendo España el primer país de todo el mundo en aplicarla. Sin embargo, en el real decreto de 3 de abril de 1919 donde se legalizó, el número máximo de horas trabajadas semanalmente era de 48, ya que el sábado tenía la cuenta de día laborable en todas y cada una de las compañías.

En 64 años, la día máxima semanal redujo en ocho horas. Sin embargo, en los 40 siguientes no lo hizo nada. En las últimas décadas, cada vez hay un mayor número de usados que sobrepasa frecuentemente esa cifra. La enorme mayoría no lo realiza por intención propia, sino más bien obligada por la compañía. Un orden que puede ser claro o subliminal. De su aceptación o no, en varias oportunidades es dependiente su permanencia en la compañía o su ascenso en la escala jerárquica.

La legislación de españa impide a los usados efectuar mucho más de 80 horas poco comúnes cada un año. Todas y cada una han de ser retribuidas y su remuneración semejante o mayor a la del tiempo ordinario de trabajo. Sin embargo, varios trabajadores sobrepasan precisamente el previo límite, no reciben compensación alguna por la día suplementaria realizada o una inferior a la pertinente por ley.

Para arreglar los precedentes inconvenientes, desde el 12 de mayo de 2019 el Gobierno ordena a las compañías a registrar la jornada de trabajo​​​​​​​ de sus usados. Sin embargo, el marcado horario no fué la solución, así sea por el hecho de que la Inspección de Trabajo no ha aparecido por la compañía, ha mirado hacia otro lado o los causantes de su acertado desempeño han falseado los registros.

De esta forma lo testimonia la Encuesta de Población Activa. En el último trimestre de 2023, los usados hicieron 35.207.913 horas plus por las que no han recibido remuneración alguna. Un porcentaje semejante al 43,4% de las realizadas y una proporción superior al 40,8% del mismo periodo de 2018. Por consiguiente, hasta el día de hoy, la medida construyó un rotundo fracaso.

Con el objetivo de eludir jornadas de trabajo excesivas y garantizar la compensación de las horas plus realizadas, el 15 de diciembre de 2022 la Inspección de Trabajo actuó de forma simultánea en Deloitte, PwC, Ernest & Young y KPMK. Las 4 precedentes son las consultoras y auditoras conocidas con el sobrenombre de las Big Four.

Unas compañías caracterizadas por obligar a sus usados, la mayoria de las veces de forma sutil, a trabajar de forma regular mucho más de 50 horas. En los periodos punta, así como son los meses de enero y febrero para las auditoras, su horario laborable puede sobrepasar a la perfección las 60. Ni muchísimo menos son las únicas que lo hacen, ya que en el selecto club de compañías de servicios expertos asimismo tienen un espacio señalado los enormes despachos de abogados, los bancos de inversión y poco a poco más los comerciales.

Sin embargo, las precedentes no son las únicas que fuerzan en general a sus trabajadores a llevar a cabo una jornada de trabajo mayor a la establecida por ley. Asimismo lo hacen varias compañías que trabajan en los ámbitos de hostelería, transporte, comercio y turismo. No obstante, las motivaciones de los usados para llevar a cabo horas plus no retribuidas no son iguales en las primeras y en las segundas.

En las considerables consultoras y auditoras, despachos de abogados y bancos de inversión, los asalariados admiten llevar a cabo largas jornadas de trabajo no retribuidas gracias a su ambición y a la manipulación de sus jefes. La enorme mayoría son jóvenes graduados, demasiado inocentes y también impresionables, con ganas de comerse el planeta, tener un enorme éxito profesional y ganar bastante dinero. El ámbito desarrollado en la compañía les persuade de forma rápida de que están en el sitio conveniente y el instante oportuno para transformar sus sueños de todos modos.

Su espéculo son los primordiales directivos de sus compañías, ya que de mayores desean ser como ellos. De esa admiración, son de forma plena conscientes los ejecutivos. Ellos mismos o los amos de aparato les comentan constantemente lo duro que han trabajado, el poco tiempo de ocio que tuvieron en el momento en que eran jóvenes y su escasa vida familiar. Sin embargo, les aseguran que ha valido la pena y no cambiarían nada de lo que hicieron.

En la hostelería, el transporte, la agricultura o el comercio, las horas plus no retribuidas se efectúan por necesidad. Los usados las aceptan como el peaje a abonar por sostener su de hoy puesto. En un caso así, la motivación procede del miedo a perderlo, la necesidad de mandar de manera regular dinero a la familia que radica en su país de origen y la elevada contrariedad anteriormente de localizar otro mejor.

La actualizada explotación laboral la efectúan tanto enormes como pequeñas compañías. Las primeras están expertas en explotar a jóvenes graduados con una aceptable capacitación y distintas ofertas de empleo. Sin embargo, su nombre, su mítica reputación en el planeta de los negocios, un salario inicial mayor a la media, unos atractivos programas de capacitación y la promesa de que van a aprender bastante y veloz les persuaden para admitir su iniciativa.

Las segundas en general se aprovechan de trabajadores con una escasa preparación. En varias oportunidades, el modelo de negocio empresarial es única y de forma exclusiva sugerir un producto o servicio mucho más económico que la rivalidad. Por consiguiente, el empresario solo consigue provecho si paga lo menos viable a sus usados y les hace trabajar mucho más horas de las legalmente toleradas.

En todas y cada una ellas, hay una enorme rotación de personal. En unas por el hecho de que los jóvenes alcanzan un empleo mejor remunerado y con un horario mucho más ceñido a la legalidad en distintas firmas industriales o de servicios a las que han auditado, efectuado asesoría, asesorado judicialmente o accedido por su experiencia laboral. Asimismo por el hecho de que las abandonan, sin tener un empleo alterno, extenuados por el sobresfuerzo que pide seguir en ellas.

En las otras pues han logrado mudar de ámbito o accedido a una compañía mucho más grande del mismo con mejores condiciones laborales. Sin embargo, la oportunidad de optimización de los primeros es bastante mayor a la de los segundos gracias a una capacitación mucho más elevada. Pese a ello, a los dos géneros de compañías cada vez les resulta mucho más bien difícil hallar trabajadores.

Al fin y al cabo, me semeja una espléndida novedad la inspección de los horarios laborales de los usados de las Big Four. Según el Ministerio de Trabajo, una actuación efectuada en este momento, y no previamente, gracias a la incorporación de un algoritmo que descubre el exceso de horas poco comúnes y el impago de todas y cada una o parte de las efectuadas.

El fundamento me induce a la desconfianza y al convencimiento de que la citada inspección es parte de la campaña electoral de Yolanda Díaz. Por consiguiente, sospecho que no va a ser la punta del iceberg, sino más bien prácticamente todo cuanto observaremos sobre el tema. Para saber la explotación laboral de los trabajadores efectuada por las Big Four no hacía falta emplear la IA (inteligencia artificial), sino más bien únicamente tener algún oído destapado y los ojos medio libres.

La superación de la jornada de trabajo máxima en varias compañías fué famosa y admitida por los diferentes gobiernos del PSOE y PP. Hasta el día de hoy, todos ellos han mirado hacia otro lado y ordenado a la Inspección de Trabajo compresión con las compañías incumplidoras. El próximo apunte charla por sí mismo: tras una demanda, la previo organización tarda un promedio de nueve meses en accionar.

Los tiempos están mudando y laboralmente para bien. Sin embargo, tengo muchas inquietudes de que los cambios sean tan importantes que impidan a las compañías reclamar a sus trabajadores la realización de horas plus sin abonar por ellas. Esperemos me equivoqué.