Imane Raissali Salah (Tánger, Marruecos, 1996), mucho más famosa como Miss Raisa, llegó en 2004 a Barcelona con solo 8 años. Pese a su juventud ha vivido considerablemente más vivencias que la mayor parte de la multitud y exhibe con asombrosa facilidad una madurez excepcional. Charlamos con ella a lo largo de la presentación de Por el hecho de que me venga en gana. Una vida contra los prejuicios, editado por Lunwerg. Un valeroso manifiesto escencial contra la intolerancia, la estrechez de miras, la ignorancia y los estereotipos culturales, sociales y de género ferozmente arraigados en la sociedad.

Reconoce tener muchas papeletas para ser discriminada: “Por ser mujer, por ser musulmana, por llevar el velo, por no llevarlo, por dedicarme a la música rap en un planeta masculino”, pero confiesa que no le agrada regocijarse en el victimismo. Al final de cuenta, en mayor o menor medida, a todos nos discriminan por algo, así sea por ser mayor, por ser joven, por el físico, por nuestra procedencia, por el dinero… la lista podría ser interminable. No obstante, Imane, lejos de rendirse, se ha enfrentado a todos y cada uno de los prejuicios convirtiendo la adversidad en una herramienta de estudio y superación.

Portada del libro ‘Pues me venga en gana’

La eterna polémica del velo 

La guerra empezó bastante próximamente, en el momento en que llegó al lado de su familia a la ciudad más importante catalana en pos de una vida mejor. De repente se había transformado en una inmigrante. Ten en cuenta que si bien, a priori, no te sientes como tal (“yo me sentí dentro desde el instante que puse un pie en Barcelona”), siempre y en todo momento hay gente que te va a hacer sentir que no eres bienvenido. Reconoce asimismo que odia la palabra integración por la connotación negativa que tiene. Se encaraba a ocasiones bastante complicadas, realmente difíciles de administrar para una pequeña, piensa. Aun de este modo fue con perfección siendo consciente de las situaciones y se esmeró bastante para no hacer mucho más inconvenientes a sus progenitores. “Más que nada soñaba con hacerme adulta velozmente y poder contribuir a mi familia, eso era mi máxima prioridad”, cuenta en el libro.

El pasado verano decidió quitarse el velo que llevaba desde los 12 años. “Mi madre lo llevaba, mis tías lo llevaban, ciertas chicas del vecindario asimismo lo llevaban. Sospecho que fue una acto totalmente irreflexivo”, apunta en el libro. El peso y la activa de las tradiciones eligieron en su nombre. No obstante, quitárselo fue una resolución muy pensada. Tenía claro que esa prenda por el momento no la definía ni a ella ni a sus valores. “Con toda honestidad, no siento que el velo sea una prenda que me represente el día de hoy”, “yo solo deseo ser conocida como un óptimo humano, con buenos valores, alén de lo que logre aparentar, alén de religiones y nacionalidades”, enseña en el libro. Como ella misma asegura: “La independencia reside en la cabeza, en las ideas, no en la manera de vestir”.

Feminismo para todas y cada una

Raisa se cuestiona completamente todo. Procura comprender el planeta que la circunda en pos de repuestas razonadas. Siendo mujer y musulmana, los derechos y la igualdad son temas que asimismo la han arrastrado hacia la polémica. “Yo siempre y en todo momento he comprendido el feminismo como una pelea por los derechos de todas y cada una de las mujeres y por las ocasiones de todas y cada una de las mujeres. No tenemos la posibilidad de proteger un feminismo únicamente de mujeres blancas de europa”, piensa.

Una atrayente discusión que se debería proponer abiertamente, pero que escasas se animan a llevarlo a cabo. Quizá por el hecho de que no atrae o por el hecho de que habitamos planeta en el que cada sujeto se apropia de la realidad, su verdad, secuestrando la independencia de los otros. Un planeta con la piel tan fina que siempre y en todo momento va a haber alguien presto a ofenderse con lo que hagamos, afirmemos o pensemos. Triste paradoja para una sociedad que clama por sus derechos, pero es inútil de respetar los del prójimo: “Apuntar los errores extraños no te libra de los tuyos”.

Imane nació en Marruecos pero vive en Barcelona desde 2004 / CORTESÍA DE MISS RAISA

Imane nació́ en Marruecos pero vive en Barcelona desde 2004 / CORTESÍA DE MISS RAISA

El poder de las comunidades

En lo que se refiere a las comunidades, en las que suma mucho más de quinientos mil de seguidores en TikTok y mucho más de 65.000 en Instagram, cuenta que el acoso sufrido llegó a ser tan despiadado (ha debido llevar escolta en el transcurso de un tiempo) que muchas ocasiones se ha planteado si le vale la pena estar tan expuesta, pero cree que si deja les está cediendo la victoria a esos que procuran silenciarla. “No puedo obsequiar una victoria que no es digna”, asegura. “Me encantaría sentarme con todas y cada una aquellas personas que me detestan sin razón y decirles: ‘¿Por qué razón te caigo mal?’”, jamás se da por derrotada.

De esa furia externa y sin ningún sentido se resguarda con sus conocidos cercanos, con la gente que comparte el día a día. Esas que “conocen la esencia mucho más pura de Imane” y a las que asiste en el momento en que precisa consejo y cobijo. En este momento, mientras que prosigue sus estudios de 3º de Psicología, se está empezando en el planeta de los reportajes con la intención de continuar visibilizando realidades incómodas. A todos y cada uno de los desafíos se encara con pasión y mucha ilusión. Ahí es donde reside su fuerza.  

Pues me venga en gana “fué un ejercicio de aceptación” para ella “muy grande”. “De verbalizar y ponerle expresiones a mi historia, a mis conmuevas, a mis sentimientos. Sentimientos que siempre y en todo momento he reprimido, que siempre y en todo momento he guardado por temor a ser juzgada”, desgrana. Todo cuanto hace, la escritura, las canciones o los libros, le sirve como terapia. Es su forma de comprender a la pequeña Imane, “tan incomprendida y tan solitaria”, que llegó a Barcelona al lado de los suyos soñando con un futuro mejor. “Yo asimismo existo, yo asimismo tengo el derecho a existir libremente, suponiendo lo que me dé la gana”.