Los un par de años que han seguido a la pandemia del coronavirus estuvieron marcados, entre otros muchos causantes, por una espiral inflacionista que no posee precedentes en la era del euro y que hace preciso viajar mucho más de tres décadas hacia atrás en el tiempo para localizar un fenómeno afín. 

El Índice de Costos al Consumo (IPC) cerró 2022 con un aumento interanual del 5,8%, según la estimación inicial publicada a fines del pasado diciembre por el Centro Nacional de Estadística (INE). La cifra determinante que se publique este viernes confirmará a buen seguro levantas amontonadas superiores al 12% en el indicio de inflación en los 2 últimos ejercicios. 

Restauración intensa

Para conseguir un antecedente que pase esta marca hay que retroceder a los años 1989 y 1990, en el momento en que la inflación sumó una subida del 13,4%, merced a adelantos del 6,9% y 6,5%, respectivamente, que registró por entonces el IPC. 

El accionar de los costes a lo largo de los 2 últimos ejercicios estuvo marcado por la intensidad de la restauración económica desde el primer período de tres meses de 2021, tras un 2020 de fuertes caídas de producción motivadas por la irrupción del coronavirus en el mundo entero. 

El aspecto de la guerra

El repentino choque provocó un aumento de los costes mayor del aguardado, de forma especial en el campo energético, condicionado asimismo por la carencia de recursos que provocó un aumento prácticamente sin precedentes de la demanda, que derivó en una crisis de oferta, inútil de cubrirla.

Si bien, indudablemente, el aspecto que ha acelerado las levantas de los costes hasta ubicarlos fuera de control fué la invasión rusa de Ucrania, iniciada a fines del pasado febrero y que produjo fuertes tensiones en los mercados de la energía, con la consiguiente alza de costos. 

Este suceso motivó un frenazo en el ritmo de restauración económica pero no detuvo la espiral inflacionista sino, aun, la alimentó. 

La situación se agudizó para la economía de españa, que venía de un 2021 que había cerrado con un aumento de la inflación del 6,5% en tasa interanaual. 

Enfriamiento a golpe de levantas de tipos

La intensa intervención del Banco Central Europeo (BCE), que debió conseguir subidas de géneros de interés de una cuantía jamás antes vista en su crónica, al lado de la moderación de los costes de la energía merced al encuentre a los costes del gas consiguieron enfriar el aumento de los costos, que llegaron a encadenar tres meses en cantidades de 2 dígitos. 

Un movimiento que ha impedido males mayores pero que no pudo eludir un repunte de costos sin precedentes en lo que va de siglo y que, además de esto, aun está por mudar de inclinación en la situacion de la inflación subyacente, que ha finalizado 2022 rozando el 7%, mucho más un punto sobre el IPC y en inclinación alcista. 

El efecto IVA en los 80

En la situacion del antecedente mucho más inmediato de un bienio tan inflacionista, la segunda mitad de la década de los 80 vino marcada por una destacable alza de los costes por el efecto de la incorporación eficaz de España a la Unión Europea (por entonces, llamada Red social Económica Europea), que motivó la adopción de, por entonces, novedosas figuras fiscales como el IVA.

El ingreso en el selecto club asimismo tuvo el efecto de la llegada de los fondos de cohesión, con un encontronazo destacable en el desarrollo y el consiguiente recalentamiento de la economía, cuya trayectoria alcista y también vio esencialmente frenada por la crisis llegada tras el emblemático año 92, marcado por los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla.