El sindicato Metges de Catalunya ha encriptado en un 75% el rastreo de la huelga del sistema sanitario público y concertado desde las ocho de la mañana. 

Conforme han explicado en un aviso, el rastreo en la Atención Principal es del 79%. Del 80% en las provincias de Barcelona, Tarragona y Girona y del 75% en Lleida. En los centros de salud es algo inferior, en concreto del 73%. Del 75% en Barcelona y Girona y del 70% en Tarragona y Lleida

Barcelona se pinta de blanco

Unos 25.000 facultativos están llamados a secundar una huelga convocada por este sindicato para los días 25 y 26 de enero contra la precariedad laboral y los errores estructurales que muestra el sistema sanitario público en Cataluña. Pese a las últimas negociaciones ‘in extremis’ con el Departamento de Salud, la organización sindical sostiene los paros frente la carencia de «concreción» por la parte de la Administración en el momento de ofrecer medidas.

Durante la mañana del miércoles y del jueves se prevén 2 enormes manifestaciones que pintarán de blanco las calles de Barcelona. 2 concentraciones a las que se sumarán asimismo las enfermeras y otros expertos del campo sanitario, si bien cada colectivo con sus reivindicaciones. 

El ‘conseller’ de Salut, Manel Balcells / EFE

Servicios mínimos

Los servicios mínimos establecidos por la Generalitat garantizarán el habitual desempeño de las emergencias y de las entidades particulares, entre aquéllas que están los cuidados intensivos, coronarias, hemodiálisis y neonatología. Un decreto que Metges de Catalunya ha impugnado al estimar que los médicos habitantes (MIR) deberían quedar excluidos de los servicios mínimos al no ser parte de la plantilla.

Entre los inconvenientes mucho más graves que demanda el colectivo médico –y el resto de expertos sanitarios generalmente– es la falta de expertos, una situación que se va a ver agravada por la jubilación de 9.000 facultativos catalanes en los próximos años. Todo ello sumado a unas listas de espera que se ubican en cantidades históricas, inconvenientes de disponibilidad a la asistencia médica, y a unas «precarias» condiciones laborales, denuncian los trabajadores.