La Asociación de Amigos del Museo de Cerámica Ruiz de Luna y nuestro Museo han ordenado un espacio expositivo en homenaje a un artista que marcó una temporada primordial en el renacimiento de la cerámica de Talavera desde principios del siglo XX, Francisco Arroyo Santamaría.

El espacio expositivo en homenaje al profesor Arroyo se inaugura el día de hoy miércoles 21 de diciembre a las 18:30 horas. La Asociación de Amigos va a aprovechar el instante para felicitar la Navidad a socios y amigos del Museo y de la cerámica.

Va a estar expuesta la última obra que efectuó, ‘San Uberto’

Va a estar expuesta la última obra que efectuó, ‘San Uberto’, en referencia a San Huberto de Lieja, patrono de los cazadores. En la parte de atrás del panel se puede leer: “Último trabajo efectuado en La capital española por el ceramista Francisco Arroyo Santamaría el día 22 de diciembre de 1952”.

Un Museo de la Historia en Talavera que recobrará piezas que están en otras ciudades

Un par de días después, en la Nochebuena de 1952, murió el “profesor Paco” abrazado a uno de sus “cacharros” de barro, un símbolo de la eternidad a la que se abría, y de lo que él había sido.

En 1967 la localidad de Talavera asimismo le rindió recuerdo y su hijo, Juan Manuel Arroyo Ruiz de Luna, efectuó una placa homenaje que cedió al Museo y que asimismo se muestra en este momento.

Francisco Arroyo Santamaría 

Nativo de Talavera en 1885, Francisco Arroyo entró muy joven a estudiar las técnicas de dibujo en el Centro de Artes y Oficios “Sociedad de Instrucción y Recreo” apuntada por Juan Ruiz de Luna, que después se transformó en su suegro.

En 1900 se trasladó a La capital española para seguir su estudio en el taller de escenografía del afamado Luis Muriel.

Y en 1908 comenzó a trabajar en la factoría de cerámica “Nuestra Señora del Prado”, el emprendimiento de Juan Ruiz de Luna y Enrique Guijo que procuraba recobrar la cerámica artística de Talavera. Francisco Arroyo se quedó como jefe de taller de la factoría y en 1911 se casó con la hija mayor de Ruiz de Luna, Tomasa Ruiz de Luna, con la que tuvo un hijo, Juan Manuel Arroyo Ruiz de Luna, asimismo un enorme pintor ceramista.

Francisco Arroyo dirigió y fue instructor de dibujo y decoración de cerámica de la Asociación Cultural “El Bloque” construída por Juan Ruiz de Luna en 1916, y desde ahí formó a geniales ceramistas y creó una espléndida escuela que se alargaría en el tiempo.

En 1939 dejó la factoría “Nuestra Señora del Prado” y pasó a ayudar con la de “El Carmen” de Niveiro, donde creó un catálogo artístico. En 1941 trabajó para la factoría “Santa Catalina” de Pedro de la Cal en Puente del Arzobispo. Y en 1943 se retiró a vivir a La capital española con su hijo Juan Manuel, con quien efectuaría distintas colaboraciones.

Son múltiples las proyectos que creó

Son múltiples las proyectos que creó, dirigió y en las que él en lo personal participó. Más allá de que no se comprende el renacer de la cerámica talaverana sin la figura de Juan Ruiz de Luna, es indudable la relevancia que tuvo su yerno Francisco Arroyo Santamaría en la producción cerámica de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo a lo largo de una gran parte de la primera mitad del siglo XX.

Proyectos cerámicas diseñadas por él o en las que participó fueron, entre otros muchos: zócalos del asilo de San Prudencio (1912); testera del Teatro Victoria (1913); portada de la factoría-museo “Ruiz de Luna” (1914) y Retablo de Santiago (1917), hoy día en el Museo de Cerámica; zócalos del camarín de la Virgen y zaguán de la sacristía de la Basílica del Prado; testera del viejo edificio de Correos (1918) en la calle San Francisco; pilastras interiores y testera del instituto Juan Ramón Jiménez (1921); diseño de los Jardines del Prado y ejecución de la fuente (1924-1926); mural de la composición mitológica “Venus en la Concha” (1911), propiedad de su nieto Juan Manuel Arroyo Vidarte; fuente del Rosedal y del Hospital Español de Rosario (Argentina) de 1927; retablo mayor, zócalos y púlpito de la iglesia parroquial de Castillo de Bayuela (1930-1934); y zócalos del Palacio de los Pimentel en Valladolid (1935-1940).