El Municipio de Casasbuenas (Toledo) asegura que tiene un informe en el que se advierte que la región donde está sosprechada la construcción de una planta de biogás, en el paraje Cerro Pelado, hay especies conminadas de animales.

Y especifican: «En el informe (que se puede preguntar en las dependencias de nuestro Municipio) se señala que el emprendimiento se posiciona en región de dispersión y área crítica del águila imperial ibérica (aquila adalberti), clase cuidada y en riesgo de extinción, tal como del águila perdicera (aquila fasciata)».

Un informe que, remarcan, «ahora le hicimos llegar al Gobierno de Castilla-La Mácula».

«La parcela tiene un posadero frecuente de águilas»

Específicamente, la parcela donde se quiere disponer la planta de biogás «está a poco mucho más de 700 metros de un nido activo de águila imperial y a menos de 2 km de 2 interfaces de nidificación de exactamente la misma clase. Aun nuestra parcela aloja un posadero frecuente de águilas. Asimismo es rincón frecuente del milano real (milvus milvus)».

El pueblo de Toledo que se enfrenta a la construcción de una planta de biogás

Tanto el águila imperial como el milano real están clasificadas “en riesgo” según el Catálogo Español de Especies Conminadas (Real Decreto 139/2011). Además de esto, el águila perdicera está clasificada “en riesgo de extinción” a nivel regional según el Decreto de la Junta de Castilla-La Mácula 33/1998. Asimismo en las cercanías se tienen la posibilidad de localizar aves esteparias como la avutarda y el sisón, clasificadas como “atacables” a nivel regional según exactamente el mismo Decreto 33/1998.

«Sería mortal para todas y cada una estas especies»

De ahí que, desde el Municipio insisten en que «la instalación de una planta de producción de metano en el Cerro Pelado sería mortal para todas y cada una estas especies debido al alto peligro de electrocución que suponen las líneas eléctricas aéreas, tal como el de atropello por el tráfico períodico y continuo de camiones».

También, «el emprendimiento produciría polución acústica, luminosa y atmosférica que expulsaría a estas especies de esta región. Señalamos además de esto que la Ley 9/1999, de 26 de mayo, de Conservación de la Naturaleza de Castilla-La Mácula establece una secuencia de prohibiciones en zonas de especies conminadas y atacables, la vulneración de las que se subsumiría en un presunto delito ecológico. Esta Administración local emprendería las acciones legales oportunas si semejantes formas de proceder prohibidas se llevaran a cabo».